Artiles Visbal L. De qué se quejan las mujeres? Boletín SaluCo (La Habana, Cuba) 2002; 1(0-6).

Objetivos: Analizar la práctica médica en relación al climaterio desde la perspectiva de la medicina social y mostrar una forma de abordaje clínico desde esta perspectiva.

Metodología: Analítica e interpretativa.

Resultados: La autora reflexiona sobre la problemática de salud de las mujeres en la etapa del climaterio y el desencuentro que se produce entre ellas y los médicos. Estos desencuentros obedecen al tratamiento que estos hacen de la mujer como un conjunto de células, órganos y sistemas, es decir un objeto de atención. A este objeto se le aplican técnicas diagnósticas que muchas veces no arriban a ninguna conclusión específica, aunque se indican tratamientos que psiquiatrizan o medicalizan el proceso. Esto obedece a que no pueden relacionarse con la mujer, más allá del saber técnico, y considerarla un sujeto de atención.

Esto significa que detrás de cada persona existe una biografía, una historia de vida, una cultura aprehendida, que se integra con la base biológica.

El 70% de las consultas por el climaterio están vinculadas con las tareas culturales asignadas y asumidas socialmente en la vida cotidiana según su sexo y no a los ajustes biológicos de esa etapa de la vida femenina.

La autora que es médica con 10 años de experiencia en la consulta dirigida a las mujeres climatéricas desarrolla en el artículo el enfoque de la consulta donde aplica el diagnóstico médico social. Para esto indaga sobre la biografía, los atributos personales y detalles del entorno donde se desenvuelve la mujer. La idea es conocer quién es la persona que acude a buscar la asistencia médica, respetando su integralidad, conociendo sus intereses y sobre todo escuchando su decir como sujeto participante y no como receptor pasivo de la sapiencia del poder hegemónico médico y de las decisiones terapéuticas.

La autora en su práctica clínica en la ciudad de La Habana, Cuba, desarrolla un diagnóstico médico social que le ha permitido constatar que las inequidades de género constituían el verdadero soporte de sus malestares: ajustes en el proyecto de vida, cambio o abandono del trabajo por la necesidad de cuidar a los/las ancianos/as de la familia; mediar entre las generaciones que conviven (abuelos y nietos, padres e hijos); asumir todo el día de trabajo y estar siempre presentes en el hogar cuidando al resto de la familia; o sencillamente porque está cansada a la hora de ir a la cama por la alta complejidad de la gerencia cotidiana del hogar y su trabajo y no tiene deseos de hacer el amor, lo cual rápidamente fue definido como falta de deseo sexual catalogado como un síntoma de la menopáusia . Esto ha llevado a las mujeres a sentirse solas, a temer por la pérdida de su pareja y otros muchos temores y angustias mal diagnosticados como problemas propios de la menopausia.

Conclusiones: En el intercambio con las pacientes es necesario identificar dónde están sus síntomas reales, ayudarla a conocer su cuerpo, es decir, desarrollar un proceso de comunicación que permita a la mujer reconocer las sobrecargas a las que está sometida, con el objetivo de definir estrategias para enfrentar sus realidades.

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