Objetivo : Analizar la violencia en Colombia como problema de salud pública.
Metodología : Análisis epidemiológico.
Resultados : El autor enfatiza el carácter relacional de la violencia como una actividad humana conciente e inteligente, y con finalidades claras que, al expresarse en actos concretos y en contextos históricos determinados, genera nuevas respuestas y procesos. En la última década hubo en Colombia más de 230.000 homicidios constituyendo en 1994 el 70% de todas las muertes violentas registradas. Desde 1987 hasta 1994 la tasa de homicidios aumentó de 36 a 127 por 100.000 habitantes. El grupo de 15 a 24 años fue víctima del 34,2% de todos los homicidios del país en este último año. Al empezar la década del noventa, el homicidio era la segunda causa de muerte en el grupo de 5 a 14 años. Cuando el autor desagrega la categoría causas externas de muerte de la Clasificación Internacional de Enfermedades en sus tres componentes principales -homicidios, accidentes de tránsito y suicidios- comprueba que los dos últimos se han mantenido en niveles bajos con un incremento notable de los homicidios. Colombia ocupa el primer lugar en las Américas en mortalidad por causas violentas.
Franco analiza otras formas de violencia cotidiana como la violencia intrafamiliar cuyas víctimas principales son las mujeres y los niños. Una cuarta parte de estos últimos han sido maltratados por sus padres. El autor destaca la existencia de los sicarios y el sicariato, así como las masacres con muerte de docenas de personas por distintas motivaciones.
Las consecuencias de la violencia en todas sus formas han deteriorado la convivencia social y constituyen una grave pérdida de la calidad de vida, estimada a través de la carga de enfermedad y de años de vida saludable perdidos. En el año 1991, homicidios y accidentes representaron el 39,9% del total de años de vida potencial perdidos, mientras que las causas perinatales ocuparon el segundo lugar con 13,3%. Si se considera que la actual esperanza de vida al nacer de un colombiano promedio es de 69 años y que la edad promedio de las víctimas de homicidio es de 29 años, se deduce que por cada asesinato se pierden en promedio 40 años de vida potencial. Para una cifra de 30.000 homicidios anuales se concluye que el país pierde por esta causa 1.200.000 años de vida potencial.
Un estudio que consideró los países de América Latina y el Caribe señala que el costo de la atención prestada al 50% de las víctimas que murieron y al 100% de las que sufrieron lesiones leves o graves, fluctuó entre 3.600 millones de dólares y 5.600 millones de dólares, lo que equivale al 4 y al 7%, respectivamente del gasto total en salud del conjunto de los países de la región analizada.
El autor considera, asimismo, la falta de preparación del personal auxiliar, técnico y profesional para comprender y abordar estos problemas, y plantea como algo destacable la violencia que se ejerce sobre la población consultante desde los servicios de salud.
Conclusiones : La violencia como mecanismo para resolver conflictos ha penetrado todos los estratos de la sociedad colombiana con el riesgo de aceptación de un orden violento y la consiguiente normalización de la violencia. Para enfrentarla se requiere de una aproximación multidisciplinaria: política, económica, educacional y de salud, y una movilización en gran escala en defensa de la vida y de la salud, así como una coordinación interinstitucional a nivel local, departamental y nacional en la construcción de una agenda pro vida, como medio para terminar con la apatía y tolerancia a la violencia.
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