Artiles Visbal L. Usar o no usar tratamientos hormonales sustitutivos: Riesgos y desafíos. Boletín SaluCo (La Habana, Cuba) 2002; 1 (7-15).
Objetivos: Analizar criticamente los tratamientos Hormonales de Reemplazo (THR) en mujeres durante el período de la menopausia y presentar el Modelo de Atención a la Mujer Climatérica desarrollado en Cuba.
Metodología: Analítica e interpretativa.
Resultados: La autora ubica históricamente el surgimiento de los THR. Este fenómeno se da alrededor de los años 60. La nueva tecnología surgió paralelamente al auge de los movimientos feministas y a la propuesta de nuevos modelos culturales para las mujeres.
A pesar de las contraversias entre los especialistas debido a los riesgos que implicaba la aparición de cáncer de mama, el tratamiento se impuso como panacea universal bajo los siguientes argumentos: evitar la pérdida de masa ósea, incrementar el HDL (colesterol bueno), conservar la calidad de la piel, y sobre todo mantener a la mujer joven y bella. El poder de las industrias farmacéuticas y el desarrollo de las tecnologías de información y comunicación favorecieron que tales medicamentos se convirtieran en productos cotizados para incrementar la calidad de vida.
Pero por supuesto que tuvieron un impacto negativo en la salud de las mujeres, favorecieron la medicalización del climaterio, se privilegio el enfoque clínico centrado en los síntomas y no se tuvo en cuenta ni se indagó sobre los factores sociales en la determinación de la severidad de los sintomas climatéricos.
En la década del 90 se comenzaron a incorporar los determinantes sociales como criterios para el diagnóstico y el manejo terapéutico de las mujeres. En Cuba se diseñó, validó y aplicó el Modelo de Atención de la Mujer Climatérica (MACLI). El modelo dedica especial atención a la discriminación de los determinantes esenciales en la percepción de los síntomas climatéricos, a partir de tres ejes fundamentales: lo social, lo biológico y la salud mental. El objetivo central del Modelo radica en privilegiar la atención integral de la mujer, individualizando el tratamiento y disminuyendo al máximo la medicalización innecesaria.
Estudios realizados en Cuba muestran que más del 75% de los síntomas que refieren las mujeres están condicionados por razones de género, así mismo, que un diagnóstico médico social favorece la precisión diagnóstica, la decisión terapéutica, la individualización del tratamiento y el involucramiento de la mujer en la toma de decisiones.
Conclusiones: No se trata de estar en contra de los THR si no de su innecesaria generalización y de su venta como panacea universal para dar respuesta a todos los pormenores del envejecimiento. La propuesta es trabajar sobre los estilos de vida, las prácticas y las costumbres sociales, enseñar a envejecer y luchar contra un mercado discriminatorio centrado en parámetros de belleza y juventud.
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