Objetivos: Analizar los estereotipos y las negaciones conceptuales y metodológicas en la relación violencia, alcohol y género.
Metodología:Histórica, analítica e interpretativa.
Resultados:La violencia tanto en México como a nivel internacional aparece reconocida como un fenómeno de creciente incidencia. Sin embargo, la violencia no es un fenómeno reciente, y menos aún la violencia en la vida cotidiana y especialmente la desarrollada dentro de las relaciones primarias y microgrupales, incluidas protagónicamente las relaciones de género. Dichas violencias cotidianas aparecen asociadas al consumo de alcohol más que a ningún otro factor.
Los autores analizan la larga historia de la violencia y las causas estructurales que la han desecandenado o reactivado en diferentes momentos históricos. La mayoría de los actos violentos no son nuevos, lo nuevo es que se los considere violentos. La consideración de determinadas conductas como violentas, más allá de que existan actividades violentas, dependerá en gran medida de la emergencia de grupos con diferentes perspectivas que las dominantes respecto a estos actos sociales. Por esto en las investigaciones es indispensable definir que se entiende por violencia y no dejarlo sobreentendido.
Los autores plantean un enfoque donde se analiza la violencia en las relaciones domésticas a partir de pequeños grupos y relaciones primarias, pero sin desconocer que los grupos domésticos expresan formas colectivas de estructuras y relaciones de parentesco que implican el nivel macrosocial. Los autores consideran que el análisis microsocial es el que posibilita entender la dinámica macrosocial no como estructura monolítica, sino como proceso dinámico. Las condiciones macrosociales de la violencia se expresan a través de grupos y sujetos en relación, y las respuestas de los mismos no son siempre similares. Por esto es importante resolver si el problema de la relación violencia-alcohol se construye en torno al papel del alcohol como parte de comportamientos de género y/o clase, y expresión de identidades y pertenencias masculinas que hallan en el alcohol gran parte de los símbolos de su diferencia e identidad, o se trata de entender cómo el alcohol juega estas características en la dinámica hombre-mujer a partir de situaciones familiares específicas. En torno al alcohol se establecen relaciones de poder y micropoder entre miembros del grupo doméstico,que implican no solo la violencia física en las relaciones hombre-mujer, padres-hijos, sino procesos de abandono, violación, etc.
Conclusiones: La articulación y no la exclusión del nivel macro y microsocial es lo que posibilita la comprensión de este problema.
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